Cuento 7: Planeta Corporis


El planeta Corporis era el más pequeño de la galaxia Diferentia, la Luna llegó a esta galaxia casi sin proponérselo. Después de pasar por tantos astros y algunos con graves problemas, nuestra amiga se tomó unas vacaciones y se perdió por la inmensidad del universo. Un día, de repente, sintió una calma y una tranquilidad que nunca antes había experimentado. Totalmente relajada, empezó a hablar con una estrella que tenía cerca y descubrió que acababa de llegar a Diferentia, la galaxia con más calma del cosmos.

Durante mucho tiempo, la Luna estuvo conociendo a todos los astros de aquella galaxia, quería descubrir de dónde provenía aquella paz, para poder empaparse de ella y llevarla a todos los rincones del espacio conocido, y, quizás algún día, más allá. Prácticamente se recorrió la galaxia entera recopilando información. Todas las investigaciones que había realizado la Luna apuntaban hacia el mismo lugar: Corporis, el planeta más pequeño y difícil de encontrar de aquella galaxia.

Para la Luna era especialmente difícil llegar a Corporis, ya que para encontrarlo tenías que conseguir paz interior, y después de ver tantos problemas en el universo, la desazón de la Luna había crecido muchísimo. Durante mucho tiempo lo intentó en vano, hasta que se dio cuenta que no podía solucionar todos los conflictos del cosmos. Una vez tuvo esta iluminación, la Luna por fin, se pudo sumergir en una gran paz interior, y así encontró Corporis.

Al llegar a Corporis y observar el grupo de seres vivos que vivían, la Luna quedó boquiabierta, todo el mundo era diferente. Mientras que unos no tenían vista, otros no tenían piernas; mientras que algunos no tenían oído, a otros les faltaban los brazos; mientras que algunos no veían la realidad como la mayoría, otros se expresaban con lenguajes no verbales.

A pesar de que a primera vista parecía un problema, no lo era en absoluto, la cooperación entre toda la población hacía que pudieran afrontar cualquier reto. El amor y la colaboración eran la única norma universal, todas las demás se adecuaban a cada individuo y al mismo tiempo eran flexibles en cada situación.

La existencia de esta gran diversidad y la manera de vivir de esta comunidad, inspiró la Luna, la que no paraba de pensar: Ojalá, en todas partes del universo, las diferencias entre los seres vivos fueran vividas como una ventaja y no como un problema. 

Después de esta gran iluminación la Luna decidió terminar sus vacaciones y volver en busca de su compañero o compañera.

Comentarios

Entradas populares